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Premio
Nobel desnuda FMI, BM, OMC y su estrategia, Hacia adonde vamos? |
Greg
Palast |
Articulo
Completo:
Nota a Joseph Stiglitz:
El ganador del premio Nobel de economía Por Greg Palast (*) >Publicado
en The Observer, de Londres. Greg Palast es un reportero premiado,
escribe "Dentro de la América Corporativa" para el "London Observer"
y para "Newsnight", de la BBC. Pueden ver sus artículos en http://www.GregPalast.com.
Por Greg Palast (*)
Era como una escena de una novela de espías. El brillante agente
deserta, pasa para nuestro lado, y después de horas de interrogación,
vacía su memoria de los horrores cometidos en nombre de una ideología
política que ahora él mismo reconoce como podrida.
Sin embargo, aquí en mi presencia, tenía una presa mucho más grande
que cualquier espía de la Guerra Fría.
Joseph Stiglitz fue economista en Jefe del Banco Mundial. En gran
parte, el nuevo orden mundial económico es su teoría hecha realidad.
/Interrogué/ a Stiglitz durante varios días, en la Universidad de
Cambridge, en un hotel en Londres y finalmente en Washington D.C.,
durante la gran confabulación del Banco Mundial y del Fondo Monetario
Internacional.
Pero en lugar de encabezar las reuniones de ministros y banqueros,
Stiglitz fue exiliado detrás de los cordones policiales, lo mismo
que las monjas portando una gran cruz de madera, que los líderes
sindicales de Bolivia, que los padres de víctimas de SIDA y otros
tantos en contra de la globalización.
El principal agente interno estaba ahora afuera.
En 1999, el Banco Mundial echó a Stiglitz. No le fue permitido jubilarse,
me han dicho que el Secretario del Tesoro de los EE.UU., Larry Summers,
ordenó una excomunicación pública debido a que Stiglitz había expresado
su primer ligero desacuerdo a la globalización al estilo del Banco
Mundial.
Aquí en Washington, completamos las últimas horas de entrevistas
exclusivas para *El Observador* y *Newsnight* de la BBC de Londres,
con respecto al funcionamiento real, generalmente oculto, del FMI,
el Banco Mundial y del accionista principal del Banco Mundial (con
un 51 ), el Tesoro de los EE.UU.
Y aquí, a través de fuentes que no puedo revelar (no fue Stiglitz),
obtuvimos valiosos documentos marcados con las palabras *confidencial,*
*restringido* y *no revelar sin autorización del Banco Mundial*.
Stiglitz nos ayudó a traducir uno escrito en *burocratés*, titulado
*Estrategia de Asistencia de País*.
Hay una Estrategia de Asistencia para cada nación pobre, diseñada,
dice el Banco Mundial, después de una cuidadosa investigación interna
del país. Sin embargo, según Stiglitz, las *investigaciones* de
los empleados del Banco, consisten en cuidadosas inspecciones a
los hoteles de cinco estrellas de la nación.
Concluyen con un encuentro entre estos empleados del Banco y algún
mendigante y quebrado ministro de economía a quien le entregan un
*acuerdo de reestructuración,* preparado de antemano para su firma
*voluntaria*.
La economía de cada nación es analizada individualmente y, en seguida,
dice Stiglitz, el Banco entrega a cada ministro el mismo programa
de cuatro pasos.
El Paso Uno es La Privatización - lo cual Stiglitz dice que se puede
llamar con más precisión, *la sobornización*.
En lugar de oponerse a la venta de industrias estatales, me dijo
que los líderes nacionales - usando como excusa *las exigencias
del FMI* - liquidan alegremente sus empresas de electricidad y de
agua. *Podías ver cómo se les abrían los ojos* ante la posibilidad
de una *comisión* del 10 , pagada en cuentas Suizas, por el simple
hecho de haber bajado *unos cuantos miles de millones* del precio
de venta de los bienes nacionales.
Y el gobierno de los EEUU lo sabía, denuncia Stiglitz, por lo menos
en el caso de la *sobornización* más grande de todas, la *venta
por liquidación* Rusa de 1995. *La visión del Tesoro de los EEUU
fue que eso era fabuloso en tanto que Yeltsin fuera reelegido. No
nos importa si es una elección corrupta. Queremos que el dinero
vaya a Yeltzin*, a través de aportes para su campaña.
Stiglitz no es ningún loco murmurando una teoría conspirativa. El
hombre estaba dentro del juego, fue miembro del gabinete de Bill
Clinton como Jefe del Consejo Presidencial de Consultores Económicos.
Lo que más enferma a Stiglitz es que los oligarcas rusos respaldados
por los EEUU, devastaron las industrias del país con el resultado
de que el esquema de corrupción bajo el la producción rusa a la
mitad, causando depresión y hambruna.
Después de la *sobornización*, el Paso Dos del plan *siempre la
misma receta* del FMI/Banco Mundial es *La Liberalización del Mercado
de Capitales*. En teoría, la desregulación del mercado de capitales
permite que la inversión de capital entre y salga.
Desafortunadamente, como pasó en Indonesia y Brasil, el dinero simplemente
salió y salió. Stiglitz llama a esto el ciclo de *Dinero Caliente*.
Dinero en efectivo entra especulando con bienes raíces y moneda
local y se escapa ante los primeros problemas (capitales golondrina).
Las reservas de una nación pueden ser vaciadas en cuestión de días
u horas. Y cuando esto pasa, el FMI insiste en que estas naciones
suban sus tasas de interés a 30 , 50 y 80 para seducir a los especuladores
y que regresen con los fondos de la nación.
*El resultado era predecible*, dice Stiglitz con respecto a los
maremotos de Dinero Caliente en Asia y América Latina. Las altas
tasas de interés destruyeron el valor de la propiedad, despedazaron
salvajamente a la producción industrial y vaciaron las arcas del
tesoro nacional.
En esta etapa, el FMI empuja a la exhausta nación al Paso Tres:
*Precios regulados por el Mercado*, un término sofisticado para
subir los precios de la comida, agua y gas de cocina. Predeciblemente
esto da lugar a un Paso Tres-y-Medio: lo que Stiglitz llama los
*Disturbios del FMI*.
Los disturbios del FMI son dolorosamente predecibles. Cuando una
nación está *caída y en desgracia, (el FMI) se aprovecha y le exprime
hasta la última gota de sangre. Incrementa el calor hasta que, finalmente,
la olla entera explota*, como cuando el FMI eliminó los subsidios
a la comida y combustibles para los pobres de Indonesia en 1998.
Indonesia estalló en disturbios.
Pero hay otros ejemplos - los disturbios bolivianos por los precios
de agua el año pasado y este febrero, los disturbios en Ecuador
por los incrementos en los precios del gas natural impuestos por
el Banco Mundial. Da la impresión de que el disturbio forma parte
del plan.
Y así es. Lo que no sabía Stiglitz es que, mientras estuvieron en
los EEUU, la BBC y el Observador consiguieron varios documentos
internos del Banco Mundial, marcados como *confidencial,* *restringido,*
y *no revelar*.
Tomamos uno: la *Estrategia Interina de Asistencia de País,* para
Ecuador. En él, el Banco afirma varias veces - con fría precisión
- que se esperaba que sus planes iban a dar chispa a *disturbios
sociales*, lo que es su término para una nación en llamas.
Eso no es sorprendente.
El reporte secreto indica que el plan para hacer del dólar de los
EEUU la moneda de Ecuador ha empujado al 51 de la población por
debajo de la línea de pobreza. El plan de *Asistencia* del Banco
Mundial simplemente recomienda que se enfrenten las protestas civiles
y el sufrimiento con *firmeza política* y precios aún más altos.
Los disturbios del FMI (y por disturbios me refiero a protestas
pasivas dispersadas por balas, tanques y gas lacrimógeno) causan,
debido al pánico, nuevas salidas del capital, además de gobiernos
en bancarrota. Sin embargo, este incendio económico tiene un lado
positivo - para las corporaciones extranjeras, quienes pueden adquirir
los bienes restantes, tal como una concesión minera o puerto, a
precios de remate.
Stiglitz hace notar que el FMI y el Banco Mundial no son tan *desalmados*.
Para algunos financistas, no siempre aplican estrictamente la *economía
de mercado*. Al mismo tiempo que el FMI frenaba los *subsidios*
a la compra de comida, se ablandaba con los financistas de Indonesia.
*Cuando los bancos necesitan ser rescatados, la intervención en
el mercado es bienvenida*.
El FMI logró encontrar, con sudor y lágrimas, decenas de miles de
millones de dólares para salvar a los financieros de Indonesia,
y por extensión, a los bancos de los EEUU y Europa a los cuales
ellos les habían pedido prestado.
Aquí se ve un *modus operandi*. Hay muchos perdedores en este sistema
pero claramente un solo ganador: los bancos occidentales y el Tesoro
de los EEUU, quienes ganan buena plata de este nuevo remolino de
capital internacional.
Stiglitz me contó de su infeliz reunión, al comienzo de su carrera
en el Banco Mundial, con el entonces nuevo Presidente de Etiopía,
elegido en la primera elección democrática de esta nación. El Banco
Mundial y el FMI ordenaron a Etiopía colocar el dinero de ayuda
en una cuenta de reserva en el Tesoro de los EEUU, recibiendo un
patético 4 de interés, mientras que la nación pedía prestados dólares
a los EEUU al 12 para alimentar a su población.
El nuevo presidente rogó a Stiglitz permitirle utilizar el dinero
de ayuda para reconstruir la nación. Pero no, el botín se fue directamente
a la caja fuerte del Tesoro de los EEUU en Washington.
Ahora llegamos al Paso Cuatro de lo que el FMI y el Banco Mundial
llaman su *estrategia de reducción de la pobreza*: el Libre Comercio.
Eso quiere decir el libre comercio según las reglas de la Organización
Mundial de Comercio y del Banco Mundial. Stiglizt compara este libre
comercio al estilo de la OMC con las Guerras del Opio.
*Esas guerras fueron para la apertura de mercados*, dijo. Como hicieron
en el siglo XIX, los Europeos y Americanos hoy todavía están derrumbando
las barreras a la importación en Asia, América Latina y Africa y,
a la vez, están levantando barreras propias para proteger a sus
mercados internos contra la agricultura del Tercer Mundo.
En las Guerras del Opio, el Occidente utilizó bloqueos militares
para forzar la apertura de mercados para su comercio ventajista.
Hoy en día, el Banco Mundial puede ordenar un bloqueo financiero
igualmente eficaz - y a veces igualmente mortal.
Stiglizt es particularmente sensible respecto al tratado de la OMC
sobre los derechos de propiedad intelectual (con la sigla *TRIPS*
que en inglés se traduce como *TROPEZAR*). Es aquí, dice el economista,
donde el nuevo orden mundial ha *condenado a muerte a la gente*
por imponer tarifas y tributos imposibles de pagar a las industrias
farmacéuticas por patentes medicinales. *A ellos no les importa
si la gente vive o muere*, dijo el profesor, hablando de las corporaciones
y los préstamos del banco con quien él trabajó.
Y de paso, no se confunda por la mezcla en este artículo del FMI,
el Banco Mundial y la OMC. Son máscaras intercambiables de un solo
sistema de gobierno. Ellos se han atado uno al otro en lo que desagradablemente
se llaman, *gatillos*. Aceptando un préstamo del Banco Mundial para
una escuela, se *gatilla* el requerimiento de aceptar todas las
*condiciones* - de las cuales hay en promedio 111 por nación - impuestos
por el Banco Mundial y el FMI. De hecho, dijo Stiglitz, el FMI requiere
a las naciones aceptar políticas de comercio más exigentes que las
reglas de la OMC.
La preocupación más grande de Stiglitz es que los planes del Banco
Mundial, diseñados en secreto y manejados por una ideología absolutista,
nunca están abiertos a discusión o desacuerdo. A pesar del apoyo
de Occidente hacia las elecciones a través del mundo en desarrollo,
los llamados Programas de Reducción de la Pobreza, *sabotean la
democracia.*
Y, además, no funcionan. La productividad de Africa Negra, bajo
la *asistencia* estructural del FMI, ha descendido hasta el infierno.
¿Alguna nación se salvó de este destino?... Sí, dijo Stiglitz, identificando
a Botswana. ¿Su truco mágico?: *Ellos ordenaron al FMI hacer las
valijas e irse.*
Entonces miré a Stiglitz. Bien, señor profesor-demasiado-inteligente,
¿como ayudaría ud. a las naciones en desarrollo?. Stiglitz propuso
reformas agrarias radicales, un ataque al corazón del *terratenientismo*,
a las usureras rentas mundialmente cobradas por las oligarquías,
típicamente 50 de la cosecha del campesino. Tuve que preguntar al
profesor: dado que ud. era el economista principal del Banco Mundial,
¿porque no seguían sus consejos?
*Si uno desafía (a los terratenientes), habría un cambio en los
poderes de las élites. Eso no está primero en su agenda*. Evidentemente
no.
Al final, lo que le empujó a poner su empleo en riesgo fue el fracaso
de los bancos y del Tesoro de los EEUU para cambiar el rumbo cuando
se enfrentaban a la crisis - fracasos y sufrimiento perpetrado por
sus *cuatro pasos* de mambo monetarista. Cada vez que sus soluciones
de mercado libre fracasaban, el FMI simplemente ordenaba más políticas
de mercado libre.
*Es un poco como las sangrías en la edad media,* me relató Stiglitz,
*Cuando el paciente se moría decían: bueno, pasó que nos apuramos
a detener el desangramiento, todavía le quedaba un poco de sangre.*
De mis conversaciones con el profesor concluí que la solución a
la pobreza y crisis mundial es simple:
saquen a los chupa-sangres.
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Una versión de este artículo fue publicado bajo el título *Los Cuatro
Pasos al Infierno del FMI* en *The London Observer* (Londres) en
abril y otra versión en la revista *The Big Issue* - que los pobres
de la calle venden en las plataformas del subterráneo de Londres.
La revista *The Big Issue* ofreció igual espacio al FMI, sobre lo
cual el portavoz principal escribió:
*... encuentro imposible responder dada la profundidad y ancho de
los chismes y desinformación en el reportaje (de Palast).*
Por supuesto que fue difícil para el portavoz responder. La información
(y documentos) provenían de la rebelíon de los descontentos dentro
de su propia agencia y del Banco Mundial.
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Publicado en The Observer, de Londres.
Greg Palast es un reportero premiado, escribe *Dentro de la América
Corporativa* para el *London Observer* y para *Newsnight*, de la
BBC. Pueden ver sus artículos en http://www.GregPalast.com.
http://www.gregpalast.com./detail.cfm?artid=123&row=1
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