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Embalse: hoteles estatales, otra vez
en picada
En los últimos años habían
repuntado en actividad y mejoras, tras la fuerte parálisis
de los ’90. Pero por falta de presupuesto oficial
para subsidiar el turismo social, este año la actividad
volvió a ser mínima. De 350 empleados contratados,
quedan 40.
Carina Mongi. Especial,
Corresponsalia Calamuchita del Periodico La Voz
del Interior - Regionales- Nota publicada el 2
de Agosto de 2009
Embalse. La confirmación de que la Unidad Turística
Embalse funcionará prácticamente en su mínima
expresión hasta diciembre plantea una fuerte incertidumbre
en esta localidad. El complejo hotelero estatal, que cuenta
con seis unidades donde se alojan contingentes y grupos
de turismo social subsidiados por el Estado nacional, sigue
siendo un motor fundamental en la economía local."Lamentablemente,
hoy la Unidad no está funcionando como se quisiera.
Primero, por la gripe A, quedaron hoteles sin abrir y bajó
más de un 70 por ciento la gente que teníamos
programada. Y ahora, por falta de fondos, creo que hasta
diciembre vamos a trabajar con dos hoteles abiertos 15 días
cada uno", señaló sin eufemismos Pedro
Andaló, administrador del complejo cuyo destino se
decide, a cientos de kilómetros, en los despachos
de la Secretaría de Turismo nacional, en Buenos Aires.Esta
semana, dos hoteles estuvieron abiertos. Pero desde la próxima
quedará sólo uno de los seis en funcionamiento.
Es decir, dos unidades recibirán turistas pero de
manera alternada durante dos semanas cada uno. "Podremos
sumar algunos eventos, pero tiene que haber 100 personas
como mínimo para abrir un hotel", añadió
Andaló. Menos presupuesto. La situación es
consecuencia del achicamiento del presupuesto para turismo
social del Gobierno nacional. "Aparentemente no hay
fondos. Hasta diciembre, por lo que se ve, no vamos a tener
demanda de gente como tuvimos el año pasado o el
anterior, cuando batimos récords de turismo social",
apuntó Andaló. El administrador ratificó
que con un solo hotel abierto, que puede alojar hasta 220
huéspedes, las concesionarias no contratan más
de una veintena de empleados. Efectos colaterales. "El
pueblo prácticamente vive de este complejo y no habiendo
gente, quedan casi 400 familias a la deriva", admitió
Andaló. Esta situación repercutirá
además en el sector comercial de la localidad y de
otros trabajadores independientes, cuyos ingresos dependen
en gran parte del movimiento de turistas alojados en la
unidad estatal. Por lo general, los contingentes son de
jubilados o de escolares de bajos recursos económicos,
cuya estadía (alojamiento y comida) el Estado nacional
subsidia bajo el concepto de "turismo social".
También llegan delegaciones de instituciones y gremios
y suelen albergarse participantes de eventos sociales, culturales
o deportivos que se organizan con el complejo como sede,
también con subsidio estatal. Por eso el funcionamiento
depende en gran parte de la disponibilidad de fondos que
decida el propio Estado. Sube y baja. El administrador sostuvo
que se trata de la primera vez en seis años que la
afluencia de turistas cae de esta manera. Este nivel de
actividad recuerda los peores años del complejo,
entre los años 1995 y 2002. El administrador dijo
a este diario que están gestionando la realización
de eventos, como congresos de educación o encuentros
deportivos que si bien no constituyen la solución,
representarían un respiro para más trabajadores
y para las firmas concesionarias. Por la gripe A, por ejemplo,
se suspendieron este año varios eventos para evitar
concentraciones de gente, pero que luego no fueron reconfirmados.
"Esperamos ir remendando algo de lo que se nos ha roto.
Nosotros para esta temporada esperábamos más
de siete mil personas, y no se nos dio", indicó
Andaló a este diario. Al margen de los empleados
de los concesionarios (mozos, mucamas, cocineros, que asisten
a los turistas), el complejo cuenta con 198 empleados propios,
entre contratados y personal permanente, que deben ser reubicados
en tareas a pesar de la baja afluencia de visitantes. Desempleo.
El intendente de Embalse, Federico Alesandri, trazó
un sombrío panorama respecto a la actividad del complejo
hotelero: "Venía con menos gente desde hace
un año, pero hoy está prácticamente
cerrado, con lo que la situación de los comerciantes
del pueblo es muy difícil", dijo. "Estamos
tratando de cerrar eventos que no tengan que ver con la
Secretaría de Turismo de la Nación, para que
Embalse tenga algún movimiento", adelantó.
Por otra parte, apuntó que ya se advierte la difícil
situación económica de decenas de familias
que perdieron sus trabajos como contratados en los hoteles.
"Lo venimos soportando desde la mitad del año
pasado, pero ahora se acentuó. Por eso hemos generado
con la obra pública municipal mano de obra temporal
y trabajos que podríamos hacer con una máquina
los hacemos con la gente, hasta que vuelva a reactivarse
el turismo", sostuvo Alesandri. La visión del
gremio. Walter Ramírez, secretario regional de la
Uthgra, gremio que nuclea a los trabajadores de los hoteles,
reclamó una movilización colectiva por el
tema: "Creo que no accionamos como pueblo, casi todos
vivimos de los hoteles y tendríamos que reaccionar
como localidad o región". "Cuando los seis
hoteles están abiertos, se ocupan 350 trabajadores,
sin contar desde la puerta del hotel para afuera, donde
se suman guías turísticos, vendedores ambulantes
y otros. Y el comercio revive. En cambio, en este momento
hay unos 40 trabajadores ocupados", señaló
Ramírez. Además, citó que el contexto
general no ayuda: "En años anteriores, en época
de baja, la construcción era una alternativa, pero
esa actividad mermó en un gran porcentaje también
en esta zona. La desocupación es un gran problema
en Embalse".
Un
Estado pendular, que da y quita
Por Fernando Colautti.
Fernando Colautti de la Redacción del Periodico La
Voz del Interior -Regionales- Nota publicada el
2 de Agosto de 2009
La evolución del complejo hotelero estatal creado
en Embalse en los años ’50, durante la presidencia
de Juan Perón, puede servir de ejemplo para mostrar
los vaivenes de la economía y de la política
nacional. Cada cambio de situación económica
y cada variante en el modelo político impacta en
su actividad. Tras sus años de esplendor, décadas
atrás, cuando el Estado parecía tener recursos
para todo, le llegó la noche hacia fines de los ’80
y sobre todo en los ’90. Los ajustes en el gasto público
nacional, y la visión gobernante de un Estado ausente,
le mermaron el presupuesto para recibir turistas subsidiados
y le restaron inversiones hasta para el mantenimiento básico.
Hacia 2000, con una infraestructura deteriorada y un Estado
en pleno achique, la Unidad Turística Embalse se
debatía entre posibles proyectos de venta, privatización,
transferencia a la Provincia o cierre parcial o total. Hablaba
de reactivación. Los hoteles se caían. El
Polideportivo del predio –que fue modelo a nivel nacional
en los ’70– era todo un símbolo: lucía
casi abandonado. Otro ícono, los natatorios públicos
–un lujo de los ’60–, estaban totalmente
inutilizables. Desde 2002, pero sobre todo a partir de 2004,
con un Estado que volvió a tener recursos disponibles
en sus arcas y una decisión por revalorizar el rol
del turismo social, el complejo embalseño empezó
a recibir más visitantes y, luego de muchos años,
a sumar inversiones que mejoraron en parte sus instalaciones.
Otra vez, el Estado ponía plata para esto.
Algunos números reflejan ese cambio: en 2000 pasaron
por el complejo hotelero 25 mil visitantes. En 2003 fueron
casi 40 mil. Y el crecimiento trepó hasta los 90
mil turistas de 2007, con sus seis hoteles a pleno casi
todo el año.
Pero 2008 ya marcó un descenso, que en este 2009
será muchísimo más notorio, al terminar
con un solo hotel abierto. Otra vez, el Estado se quedó
sin plata para esto. Embalse, acostumbrado a depender del
Estado más que muchos otros pueblos turísticos,
sabe de esta historia pendular en materia económica
y política nacional que le da y le quita.
Fuente: Periodico La Voz del Interior de Cordoba, Argentina.
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