TODO
CAMBIA...NOSOTROS LO ESTAMOS HACIENDO?
Por Rafael Barseghian
Lic. en Administración de Empresas
Nada puede sorprendernos mas que la velocidad del cambio de los
últimos tiempos, algunos lo refieren a los efectos de la
globalización y distintos autores creen que esta es consecuencia
de los avances de las tecnologías de las telecomunicaciones,
del ingreso de los productos de oriente a occidente y de la saturación
de los mercados de los productos tradicionales. Sería extenso
y redundante abundar en detalles sobre estos temas por todos conocidos
y vividos. Lo importante es señalar que la actividad turística
no ha quedado al margen de estos fenómenos y empieza a circular
por los mismos carriles.
Ya no existe país, provincia, municipio, comuna o zona que
no se promocione como destino turístico, ya nadie ignora
la influencia de la actividad en el mercado laboral y económico.
Y todos vemos que de una forma u otra son visitados, reconocidos,
recorridos y disfrutados en sanas proporciones. Aquí es donde
debemos empezar a poner nuestros sentidos alertas porque los componentes
del turismo comienzan a modificarse.
Así vemos que las modalidades, gustos y necesidades van variando
y no podemos dejar de adecuar los escenarios en donde se brindan
los servicios y atractivos.
Debemos ser innovadores, geniales y originales. Como en otros órdenes
en donde vemos que los productos se modifican (acortando su ciclo
de vida), o agregan cada vez mas servicios, en el turismo específicamente
también se están produciendo cambios.
Hasta no hace mucho tiempo ofrecíamos lo que teníamos
y esto era suficiente, pero después reconocimos la importancia
de saber sobre los gustos, preferencias y necesidades de nuestros
potenciales demandantes.
Hoy conocemos que el consumidor, entre otras cosas, es volátil,
poco afecto a la fidelización e interesado por la novedad
permanente lo que nos obliga a cambiar. Debemos ser conscientes
de esta realidad, debemos comprender el sentido y la dimensión
del cambio y actuar en consecuencia. Es difícil a veces darnos
cuenta de esto, basta con mirar a nuestro alrededor para descubrir
como hay muchos que quedaron fuera del sistema, en donde solo los
más aptos sobreviven.
Es un problema de actitud y de velocidad, y no técnico o
de recursos. En este orden debemos actuar, salir de la rutina y
ver el horizonte, que cuanto más a largo plazo lo hagamos
será mejor... de lo contrario los arrepentimientos llegarán
como siempre, tarde.
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