De acuerdo a datos aportados por la Organización Mundial de Turismo (OMT), Argentina, con su aumento en la recepción de turistas del 15,4% durante 2002 respecto de 2001, se encuentra entre las naciones que lideran el ritmo de crecimiento del turismo internacional. Frente a una tasa positiva global para 2002 del 3,1%, Argentina quintuplicó la cifra en los 12 meses del último año. Este número se destaca aún más, si se considera que el comportamiento para toda América –siempre en 2002– fue de -0,6% y que Sudamérica tuvo una baja del 7%. Pero la performance nacional es excelente, no sólo comparada con la región, sino también con aquellas zonas del mundo que tuvieron un mejor desempeño en el crecimiento:
Total de turistas en todo el mundo:
Resulta importante destacar que para 2003 se espera en nuestro país un aumento del 25% respecto de 2002. Es decir que se aguarda una llegada de 3.800.000 visitantes, cifra que consolidará el dinamismo de nuestro crecimiento.
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| Argentina y la región Para los países de la región, el comportamiento durante 2002 fue el siguiente:
Frente a esta información el Secretario de Turismo y Deporte de la Nación, Daniel Scioli, señaló que: “El último año se convirtió en un punto de inflexión para el turismo argentino y el 2003 marcará la profundización de la tendencia. Si bien el cambio de la política cambiaria colaboró en el fenómeno al dotarnos de mayor competitividad en materia de precios sería un reduccionismo afirmar que este es el único motivo. Consolidar a la Argentina como un destino internacional resultaría imposible si no se contará con la infraestructura necesaria, la experiencia de nuestros operadores, las garantías de seguridad a los visitantes, la conciencia turística en la población, presencia en ferias internacionales, la correspondiente promoción y, por supuesto, nuestros atractivos naturales y culturales”. Frente a esta información el Secretario de Turismo y Deporte de la Nación, Daniel Scioli, señaló que: “El último año se convirtió en un punto de inflexión para el turismo argentino y el 2003 marcará la profundización de la tendencia. Si bien el cambio de la política cambiaria colaboró en el fenómeno al dotarnos de mayor competitividad en materia de precios sería un reduccionismo afirmar que este es el único motivo. Consolidar a la Argentina como un destino internacional resultaría imposible si no se contará con la infraestructura necesaria, la experiencia de nuestros operadores, las garantías de seguridad a los visitantes, la conciencia turística en la población, presencia en ferias internacionales, la correspondiente promoción y, por supuesto, nuestros atractivos naturales y culturales”. El Secretario continuó diciendo que “no nos hemos confiado en ventajas temporales sino estamos trabajando con todas las variables necesarias para garantizar y mantener en el tiempo los resultados que logramos. Durante los primeros meses de 2002 se requirió de mucho esfuerzo para revertir la imagen en el exterior. No podíamos ir a terceros mercados con la pizarra de la nueva relación cambiaria porque los gobiernos de los países nos pedían garantías para sus ciudadanos. Ese fue el principal objetivo que nos propusimos revertir con la Cancillería. Esto nos permitió mejorar la calificación y cambiar las recomendaciones existentes de ese entonces que señalaban no venir a nuestro país. También había que divulgar la excelencia de nuestros hoteles, la existencia de una adecuada red de servicios públicos y privados y contemplar todos los requerimientos de los operadores internacionales que exigen calidad a la hora de recomendar un destino”. “Por eso –agregó Scioli– insisto en que no podemos devaluar el esfuerzo del sector público y privado de nuestro país pensando que esto es fruto únicamente de la devaluación. El turismo es una exportación y como tal no se coloca en el mundo únicamente por precio sino por calidad y garantía de continuidad. Este es el desafío del presente y tenemos todavía mucho por hacer para consolidarnos como país turístico. Quienes crean que lo único que cuenta es el tipo de cambio sólo alimentan el facilismo y desalientan la continuación de los esfuerzos de quienes se esmeran en mejorar y se arriesgan en invertir.”
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