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| En
1950 comenzó el aluvión de expediciones, de Occidente a las cadenas
montañosas del Himalaya. Largos acercamientos con porteadores sherpas
llevando cargas de víveres, y equipo las conducían hacia las cumbres
mas altas del globo Para los nativos, aquello era un trabajo y esa
naturaleza su geografía cotidiana. Pero a los ojos de los occidentales
era una fantástica aventura, el contacto con costumbres milenarias
y la posibilidad de un nuevo recurso: la organización de expediciones.
Con una comprensible curiosidad, el extranjero comenzó a recorrer
todos los senderos. elaborar guías, hacer un relevamiento de la
flora, tomar apuntes del comportamiento del clima, caminar y descubrir.
Así comenzó la exploración de nuevos lugares y la llegada de contingentes
organizados atraídos por la posibilidad de vivir emociones nuevas
en regiones exóticas. |
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| Surgieron
las agencias, los guías calificados. la propuesta de un turismo
no convencional llegando a los sitios más apartados del mundo. La
nueva oferta tuvo respuesta y creció la demanda de un mercado que
buscaba destinos distintos de los clásicos y algo saturados que,
en general, reproducían la condición en la que viven la mayoría
de sus compradores: las grandes ciudades. Tomó cuerpo lo que hoy
se ha generalizado con el nombre de Turismo Aventura. Esta opción
de aventura organizada intenta darle a un hombre común la posibilidad
de acceder a experiencias que hasta ahora estaban reservadas a unos
pocos. Toda una infraestructura adecuada puesta a su servicio le
brinda el respaldo y las garantías necesarias. |
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| Y
es aquí en donde comienzan a perfilarse las características que,
en su versión mas genuina, convierten al turismo aventura en una
propuesta totalmente nueva y diferenciada Se desarrolla en un ambiente
natural al que no se llega masivamente y tratando de no alterarlo
en su condición. Obliga al uso de medios de acceso especiales, guías
conocedores de la región y equipamiento particular. Está orientado
a pequeños grupos para su mejor manejo y para lograr el objetivo
en las más puras condiciones. La situación no prevista en estos
circuitos radica en que sigue siendo la naturaleza la verdadera
protagonista y con sus cambios, puede modificar lo explicado en
un folleto. La idoneidad del guía entra en juego para resolverlos
adecuadamente. |
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| Nuestra
zona tiene un potencial extraordinario en este aspecto. No es encontrar
en estos días, con tanta facilidad de acceso, un paisaje conservado
en el estado de pureza como el de nuestros alrededores. La responsabilidad
es enorme para los guías en cuanto a su cuidado. No sólo están preservando
su propia fuente de trabajo sino que además, están enseñando a otros
a respetarlo. La responsabilidad es mucha para los visitantes que
anhelan vivir las alternativas de un turismo no tradicional: tienen
que exigir cumplimiento y profesionalismo y responder de la misma
manera. Oferta y demanda están creciendo y deben orientarse correctamente:
educando. |
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